Enfrentando el Encierro…

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Si bién es cierto lo importante que ha sido en el mundo el adoptar una cuarentena para evitar el contagio de esta nueva enfermedad, también es importante destacar el proceso de adaptación a ella y principalmente el esfuerzo de muchos por acostumbrarse a un encierro.

No más cine, no más discotecas, no más comida en un buen restaurant, que aunque suene frívolo, son actividades que te sacan de tu que hacer habitual, estresante, agobiante, cansador. El ser humano necesita tener conectados sus sentidos en distintas “rutinas” o actividades para no caer en un tedio. El cambio de entorno o foco de acuerdo a lo que es tu obligación diaria se hace necesario para desacelerar nuestras emociones, que de no ser así, podrían ocasionarnos estrés u otros trastornos nerviosos.

Ahora el estar en “casa” obviamente es el gran cambio de foco que estamos viviendo, para algunos algo insoportable, para otros el despertar de nuevas ocupaciones intelectuales y/o creativas que no tenían. En casa seguramente has seguido trabajando pero de manera más inmóvil, con menos espacio físico y sin tu sabrosa interacción con los compañeros, cosa que realmente provoca un shock al pasar de los días y meses, pero en cambio tienes permanentemente la compañía de tu familia o de quienes comparten tu hogar.

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Es una nueva adaptación, nueva rutina, nueva forma de llevar el día y finalmente se va generando sin querer una aceptación y acomodo a dichos cambios que sin duda sorprenden. Si no te ha faltado el sustento a pesar del encierro, te vas adentrando en un mundo totalmente diferente al de antes, lleno seguramente de colores, sabores novedosos y explorables y que te da lentamente un acostumbramiento que dista cada vez más de esa desesperación inicial. El ser humano es animal de costumbres pero sin duda en esta ocasión es más que eso; es voluntad, empatía, solidaridad y espíritu de superación multiplicado por mil. Todo en la vida es cíclico y no nos debe caber duda que después de este combate, volveremos a caminar más, desplazarnos más, bajaremos un poco de peso de nuevo y nuestra vida siempre estará rodeada de buenos matices, porque sin ellos no sería vida.